cronica-TT300-2El pasado 17 de agosto de 2014 hice un entreno preparatorio de la TT4500 que me gustaría compartir con vosotros. Partimos con la premisa de que el año pasado fui de los afortunados que pudo hacer el recorrido de la edición cero (llamémosle así…), gracias a la invitación del Club Ciclista Arenal. Entonces mi forma física era bastante buena ya que estuve haciendo bastantes entrenos largos por la sierra, por lo que los 235 kilómetros de la TT4500 se hicieron llevaderos. La intención para la primera edición oficial de la Transtramuntana es la de hacer el recorrido largo, intentando igualar los registros del año pasado en cuanto a tiempos, pero sobre todo en sensaciones.
Así pues, el fin de semana del 16 y 17 de agosto me desplacé a Puerto de Alcudia para pasar el fin de semana y poder realizar así el entreno programado sin necesidad de madrugar en exceso ya que yo vivo en Palma. Las previsiones para el día 16 no eran nada halagüeñas en cuanto a lluvia y así fue. Desde la madrugada del viernes estuvo lloviendo copiosamente, por lo que pospuse la salida para el domingo.

Despertador a la 6.30 horas de la mañana, desayuno ligero compuesto de un cuenco de cereales con yogurt, nos aseamos, vestido de luces y cogemos la bici para salir a las 8.00 de la mañana rumbo Pollença. Día fantástico, sin apenas viento y totalmente despejado. La primera parte del recorrido es totalmente llana, pasando por la bahía de Pollença y acordándome de que he de hacer la reserva en el hotel Club Pollentia Resort (alojamiento oficial de la prueba). El paraje es fantástico, con esa carretera pasando al lado del mar, que estaba excepcionalmente plano en ese momento. La primera población es Puerto Pollença, que aún no ha despertado, aunque ya se empieza a ver ajetreo por sus calles. Desde allí enfilamos la larga recta hacia Pollença, que nos permite ver esas montañas que durante toda la jornada me van a hacer disfrutar de lo que más me apasiona. El Coll de Femenía es la primera dificultad del día y ahí me doy cuenta de que el Garmin se ha “congelado”. Vaya por Dios!! Pero si hoy te necesito más que nunca!!! Hacemos un “reset” y la cosa queda en un susto digital… Ya las sensaciones en esta primera subida son buenas, aunque por experiencia sé que lo mejor es no forzar nunca la máquina ya que hay que volver y las sensaciones pueden pasar de euforia a desánimo total en tan solo un par de horas.

Llegamos a Lluc y seguimos ruta hacia el Puig Major. Nuevamente buenas sensaciones y, pese a que he salido relativamente temprano, me cruzo con varios ciclistas en sentido opuesto. Estos sí que han madrugado!!! Pasamos los lagos del Gorg Blau y Cúber, para terminar la ascensión en el túnel del Puig Major. Allí me paro un momento a contemplar la vista, comer un poco, beber y me tiro con precaución a descender hacia Soller. En el descenso sobrepaso a otro ciclista que me encontraría nuevamente en Sóller, una vez acabados los 14 kilómetros de diversión cuesta abajo. Hablamos un poco y los dos nos dirigimos hacia la carretera de Deià, por lo que decidimos ir juntos para que la cosa no sea tan monótona y poder charlar un poco.

cronica-TT300La primera dificultad después de Sóller es Ca’n Bleda, un puertecito fácil que anima a seguir hacia adelante con alegría. Después de esta subida hay un terreno irregular de subidas y bajadas que nos lleva a Deià, donde hacemos una parada “obligatoria” en el supermercado de la familia Reynés, de todos conocida por su afición ciclista y su simpatía y amabilidad para con todos los que les visitamos. Allí una bebida isotónica, repostamos agua y seguimos la marcha para afrontar la Pedrisa. En mi opinión este es unos de esos puertos “pestosos” ya que sus primeras rampas son bastantes inclinadas y hacen que las piernas se quejen después de haber bajado desde Deià bastante relajadas… En ese punto pierdo a mi compañero ocasional de viaje (ya os he comentado que las sensaciones del día parecían buenas) y continúo marcha hacia Ca’n Costa, antes del cruce que tomo a la derecha para dirigirme al Coll de’n Claret. Este es un collet de no mucha dificultad, en el que hay que ir muy atento en la bajada ya que su asfalto está en malas condiciones y hay alguna curva traicionera en la que te encuentras gravilla arrastrada por el agua cuando ya la estás trazando, con el consecuente peligro que ello conlleva. Así pues, ojo en todas las bajadas, pero en especial en esta.

Acabado el descenso, llegaremos al cruce que es el punto de división de la Transtramuntana. Si giramos hacia la derecha (Banyalbufar-Estellencs), seguiremos la ruta de los que han de hacer la prueba larga (TT4500), yo opto por girar hacia la izquierda, continuando descenso hacia Esporles. Una vez llegado al pueblo continúo por la carretera que enlaza con la de Valldemossa y, en el pueblo de s’Esglaieta, giro hacia la derecha para dirigirnos hacia la carretera de Sóller. Este tramo, desde Esporles hasta el cruce de la carretera de Sóller con Bunyola, es el único que podemos considerar llano en toda la prueba. Conviene relajarse un poco no cebarse en tirar demasiado e ir comiendo y bebiendo para realizar la última parte del recorrido. Yo, el día de mi entreno, había quedado con unos amigos ingleses en el cruce de Bunyola y allí les esperé, tras haber hablado con ellos por teléfono. Eso sí, les pedí que por favor me trajeran una Coca Cola, que el calor ya apretaba de lo lindo. Una vez juntado con el grupo de británicos, empezamos a subir hacia el Coll de Sóller. Recuerdo que en el grupo había un Irlandés que subía como un demonio y me cebé un poco siguiéndole la rueda cuesta arriba, lo que hizo que la subida fuera rápida, pero también me hizo albergar dudas acerca de si era conveniente ponerme “gallito” con esta gente, ya que yo no soy ni de lejos un escalador. Arriba del Coll paramos a esperar al resto y descenso sin prisa hacia Sóller para dirigirnos a la subida más larga de la jornada, aunque no la última (y eso conviene recordarlo).

El año anterior, cuando hice la TT4500, el peor momento del recorrido fue, precisamente, la subida al Puig Major. Con tantos kilómetros en las piernas parecía inacabable y eso que lo hicimos en poco más de 50 minutos. Sin embargo, en este entreno, el hecho de llevar casi 60 kilómetros menos en las piernas me dio mucho juego. Lo primero fue dejar al irlandés comemontañas que se fuera solo junto a un compañero suyo y coger mi propio ritmo. Así, sin apretar ni aflojar, subí el Puig Major, dando cuenta en la subida del compañero de aventura del irlandés, que pecó de falta de conocimiento del terreno, lo que supuso que tuviera que hacer media subida conmigo y que yo le tuviera que marcar un ritmo más acorde a sus piernas. Nuevamente reagrupamiento pasado el túnel del Puig Major y descenso alegre hacia el acueducto que hay en el cruce de Sa Calobra. Allí mis compañeros de ruta decidieron parar y pedir bocadillos de jamón, lo que supuso media horita de retraso, aunque vino bien para que las piernas descansaran antes del último tramo montañoso de la jornada.

Una vez reanudada la marcha y con el consecuente dolor de piernas por culpa de la parada, continuamos hacia Lluc subiendo y bajando el terreno rompepiernas que hay en ese tramo. Descendidos hasta Lluc, no nos quedan más que tres cuestas pestosas que nos llevarán a coronar el Coll de Femenía y, ahora sí, el último descenso que nos llevará hasta Pollença. Esta bajada es muy buena de hacer, no tiene curvas muy peligrosas y el asfalto es bueno, pero después de tantos kilómetros los reflejos ya no son los mismos que por la mañana y mejor no tomar las curvas con demasiadas ansias ya que la llegada está cerca y mejor no estropear tanto esfuerzo en una caída tonta. La recta que nos lleva hasta Pollença y después hasta el Port de Pollença la hacemos a un ritmo muy vivo, supongo que por las ganas de terminar cuanto antes un entreno tan bonito. Y así, todos juntos, cansados y risueños nos paramos a tomar una “clara” en el Bar Restaurante Tolo’s, en primera línea de Port de Pollença.

El resumen es simple, disfruté el año pasado de hacer el test de la TT4500 y he disfrutado este año entrenando sobre el recorrido de la TT300, por lo que espero ansioso el 25 de octubre de 2014 para ver si soy capaz de completar este gran reto nuevamente y acabarlo en las mejores condiciones posible, que para eso lo he entrenado!

GALERÍA FLICKR CON FOTOS DEL RECORRIDO:

 

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